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El Plato del Bien Comer, buena alimentación


Una herramienta muy conocida y útil que te puede ayudar a llevar una buena alimentación es el plato del bien comer, úsalo y lograrás llevar una dieta balanceada
Algunas veces, la rutina diaria y la falta de tiempo hacen que las personas no lleven una dieta balanceada y se olviden de consumir alimentos que les proporcionen las cantidades necesarias de nutrientes para un buen funcionamiento del organismo.
El plato del bien comer. Una guía de alimentación para la población mexicana, que facilita la orientación alimentaria y puede así fomentar buenos hábitos de alimentación en la población para todos los grupos de edad”
¿En que nos beneficia?
Esta herramienta tiene como fin brindar orientación y ofrecer opciones prácticas para integrar una dieta correcta, adecuada a cada cultura, a las costumbres, las necesidades y posibilidades de cada individuo, para aprender a balancear sus alimentos de una manera práctica y sencilla.
- Es una muestra gráfica de las porciones que deben existir en cada comida.
- Nos proporciona una fácil identificación de los grupos de alimentos para la creación de menús saludables.
- Y ninguno de los grupos se privilegia sobre otro.
Clasifica a los alimentos en tres grupos
Verduras y frutas: aportan vitaminas, minerales y fibra, así como color y textura a la dieta. Como ejemplo de este grupo tenemos la naranja, el plátano, la papaya, el brócoli, las zanahorias y la calabaza, entre otros.
Recuerda que es importante incluir en la dieta diaria cinco porciones de verduras o frutas al día, de preferencia crudas y de la estación.

Cereales: son la principal fuente de la energía que el organismo utiliza para realizar sus actividades diarias por lo que su consumo es fundamental para el buen funcionamiento orgánico. Este grupo incluye el maíz, arroz, trigo y avena. Es preferible consumir los cereales integrales por su aporte en fibra.
Leguminosas y los alimentos de origen animal: es el grupo que aporta proteínas. Entre las leguminosas encontraras: frijoles, lentejas y habas. Su consumo es recomendable de una a dos veces por semana.
Los alimentos de origen animal aportan también grasa saturada (colesterol), por lo que su consumo deberá limitarse a una cuarta parte de tu plato.
“Una dieta correcta, junto con la actividad física, son los pilares fundamentales que nos permiten mantener una buena salud”, expresa la asesora nutricional.
¿Cómo saber si se lleva una buena alimentación?
Los siguientes puntos te ayudarán a encontrar tal respuesta:
Completa: Esto quiere decir que contenga todos los grupos de alimentos y por lo tanto todos los nutrimentos. Esto se logra al incluir al menos un alimento de cada grupo en cada comida.
Equilibrada: Los nutrimentes guardarán las proporciones entre sí, al integrar los menús de las comidas.
Suficiente: Se tienen que cubrir las necesidades nutricionales de cada persona de acuerdo a edad, sexo, estatura, actividad física o estado fisiológico.
Variada: Que incluya diferentes alimentos de los tres grupos en cada tiempo de comida.
Higiénica: Que se preparen, sirvan y consuman con limpieza.
Adecuada: Para los diferentes gustos, costumbres y disponibilidad de los mismos.
Puede sonar complicado, pero en realidad es más sencillo de lo que parece. “La única limitación que existe para tener una dieta correcta es la imaginación que tengamos para crear combinaciones saludables”
http://www.simplesalud.com/salud/comida-sana/el-plato-del-bien-comer

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La dieta que hace adelgazar a las neoyorquinas


A fines de marzo, una periodista quiso retratar el sistema de vida y alimentación de las mujeres en Nueva York, a partir de un artículo  que indicaba que en dicha ciudad, se encontraban las mujeres más delgadas de Estados Unidos. Ahora, el libro titulado "La dieta Manhattan. Pierde peso mientras vives una vida fabulosa", causa controversia ya que algunos expertos piensan que es una “invitación” a seguir el camino de la extrema delgadez.
Su autora, Eileen Daspin, periodista y esposa de un chef italiano, investigó por tres años el comportamiento de las mujeres de Nueva York,  y en su texto recién publicado, entrega todos los tips y secretos que tienen estas mujeres para mantener una esbelta figura.
La idea nació a partir de un estudio publicado por The New York Times, en el que se indicaba que las mujeres de esa zona tenían menos incidencia a la obesidad de todo el país, con un 42%, frente al promedio de 67%.
Pese a que en Manhattan abundan los restaurantes de comida rápida, los carros de hot dog y las miles de tiendas de dulces, estas mujeres se conservan en perfectas condiciones y según Daspin, se debe a que llevan un ritmo de vida ajetreado, en el que se mueven mucho de un lado para otro caminando y que se preocupan de no comer lo que se les ponga por delante.
Entre los consejos que entrega la autora, están los siguientes:
-Come lo que tu cuerpo desea, no te prives de nada.
- Diviértete y elige un ejercicio que te gusta.
- El aceite de oliva es bueno para ti, esto es crucial.
- Siempre deja un poquito de comida en el plato. Puede ser algo pequeño, sólo una miga, pero tienes que estar consciente de que lo estás haciendo y observar cómo se va a la basura.
- Saborea cada mordisco y toma tiempo para ello. Nunca comas mientras estás en movimiento, caminando o dentro de un auto.
- No siempre comas una ensalada a la hora de almuerzo, ya que no te dejará satisfecha. En su lugar, elige un sándwich, ya que con él puedes obtener carbohidratos de una manera controlada y, además, puedes incluir otros nutrientes si, por ejemplo, reemplazas la lechuga por espinaca.
- Las mujeres delgadas de Manhattan no frecuentan restaurantes de comida rápida y mantienen las tentaciones lejos de ellas.
A pesar de que los consejos parecen bastante razonables, este libro no ha estado exento de polémicas ya que expertos en nutrición de Estados Unidos, aseguran que este tipo de consejos son los mismos que se difunden en sitios pro-ana, que apoyan la anorexia.
Por su parte, la nutricionista Carolina Wittwer, no se sorprende demasiado con los datos que se entregan en el libro, ya que son efectivos cuando se quiere bajar de peso. El problema está en que una persona que ya es delgada, no debiese necesitar seguirlos porque posiblemente ya posee buenos hábitos de alimentación.
“La gente que en general es delgada a los 30 años, es porque siempre han hecho bien las cosas, comen menos, comen más fruta, más verdura, le han demostrado a la naturaleza que pese a tener hijos, y que pasan los años, etc., pueden mantener su peso y siguen todos estos consejos porque los tienen incorporados como hábitos, no por que sigan alguna u otra dieta”.
Además, agrega que ella también es partidaria de que la gente que quiere bajar de peso siga uno que otro tip para hacerlo más fácil. “En Chile la gente generalmente necesita bajar de peso, más que mantenerse, por eso es bueno dejar un poco de comida, lavarse los dientes inmediatamente después de comer para que no quieren postre, o tirarle un poco de jugo al poco de arroz que les queda en el plato para quitar el apetito, entre otras prácticas", asegura.
También, reconoce que no hay que fiarse completamente del ritmo de vida de las mujeres en Nueva York, ya que al ser una ciudad tan cosmopolita hay muchas que son de otras nacionalidades, como francesas, u orientales, que son mujeres que culturalmente están acostumbradas a comer menos y mejor.

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10 consejos para perder peso sin hacer dieta - Doctor Sonrisal - Red Saludable


Francamente no sabes qué te disgusta más: si el sobrepeso o tener que hacer dieta. Como pasar hambre y privarte de lo que te gusta no te atrae ni un poquito lo sigues dejando para mañana. Pues ya no tienes que esperar ni un minuto más porque basta que introduzcas pequeños cambios en tus hábitos alimenticios y en tu estilo de vida para ir perdiendo peso poco a poco. Aquí tienes 10 consejos para que recuperes la forma y el peso ideal sin mucho sacrificio.
Si las dietas estrictas y de pocas calorías no son para ti, ni tampoco tienes tiempo ni ganas para largas sesiones de ejercicios, todavía te quedan opciones: realizar pequeños cambios en tu alimentación para ir reduciendo el peso, de forma más modesta pero más segura a largo plazo. Para ayudarte en el proceso, te proponemos las siguientes sugerencias:
  1. ¿Qué tal se te da la suma? La mayoría de las dietas restan alimentos. Pero ahora tú vas a sumar, pero no cualquier cosa, sino alimentos que te ayuden a lograr tu objetivo. Añade a tu cena de hoy los dos vegetales o verduras que más te gusten (espinaca, calabacines, zanahorias, coliflor) a tu porción de proteína (una pechuga de pollo, o carne, por ejemplo).  Como los vegetales contienen fibra te sentirás más satisfecha(o) con menos calorías. Evita aderezos ricos en cremas. En su lugar, aderézalos con un chorrito de limón, o una vinagreta ligera. Continúa añadiendo alimentos saludables a tus menús (más vegetales frescos, más fruta natural, más arroz integral).
  2. Solamente una vez.  No te prives de los alimentos que te gustan, pero con moderación.  Sírvete una porción y no repitas, especialmente si es un plato de alto contenido calórico.  Tampoco tienes por qué renunciar por ejemplo a ese postre delicioso que prepara tu abuela, pero confórmate con un par de cucharaditas.
  3. Sustituye los ingredientes por algo más ligero. ¿Te encanta la pasta? Sírvela con salsa de tomate en lugar de la salsa Alfredo, más alta en calorías. Acompaña las hamburguesas con ruedas de tomate y hojas de lechuga en lugar de queso derretido. O sirve una papa asada con crema agria sin grasa (o yogurt desgrasado) y baja en calorías en lugar de mantequilla, arroz salvaje en lugar de arroz blanco o un coctel de frutas naturales en lugar de las enlatadas que vienen en jarabe. ¿Ves la diferencia? Si aprendes a sustituir los ingredientes de forma inteligente, podrás seguir comiendo los platillos de siempre, pero más ligeros y no sentirás que te estás sacrificando.   
  4. No saltes comidas. Cuando comes frecuentemente (en pequeñas cantidades, se entiende), el metabolismo se acelera y se queman muchas más calorías que si pasas horas y horas sin ingerir alimento (lo único que se logra con esta práctica es frenar el metabolismo, exactamente lo opuesto de lo que te conviene, que es “quemar” los depósitos de grasa de reserva). Además de tu desayuno, el almuerzo y la cena, planea dos meriendas ligeras (que pueden ser un puñado de nueces, un ramito de uvas, un yogur bajo en calorías o una barrita de energía de 90 o 100 calorías).  Planifica el horario de la cena para que no te acuestes sin hacer la digestión. Si tienes hambre antes de acostarte, olvídate del helado o cualquier alimento azucarado. En su lugar, come una rebanada (lasca) de pavo magro o un puñado de frutos secos. Planea tus menús considerando la densidad energética de los ingredientes y de esa forma puedes limitar los que tengan más calorías. 
  5. Dile adiós a la sobremesa. Mientras más tiempo permanezcas en la mesa, más tendencia tendrás a seguir comiendo, aunque no tengas hambre.  Dedica a cada comida media hora. Es suficiente tiempo para que te sirvas y disfrutes tus alimentos, masticándolos lo más despacio que puedas. Así te sentirás saciada(o) con menos. En cuanto termines, levántate y sal de la cocina o del comedor. Una retirada a tiempo te permitirá irle ganando la batalla al sobrepeso.
  6. Reduce el azúcar.  La consumimos no solamente en los postres, sino en grandes cantidades en las bebidas, como el té o el café. Si no puedes prescindir del azúcar, usa solamente la mitad de la cantidad que les añades habitualmente. Prueba eliminar las bebidas azucaradas como los jugos (zumos) de fruta y sobre todo, las sodas. No elimines tu vaso de jugo de naranja en el desayuno, pero sustituye el resto de las bebidas durante el día por agua que aporta 0 calorías.
  7. Limita el consumo de alcohol.  Contiene más calorías por gramo que los carbohidratos y las proteínas, así que usa tu fuerza de voluntad para limitarte a una copa de vino u otro tipo de trago.
  8. Usa platos, o vasos, más pequeños para servirte. El plato, o el vaso, se verán llenos con menos cantidad de alimentos. Así consumes menos calorías y visualmente no notarás la diferencia. Sigue aplicando el consejo de servirte sólo una vez para lograr un efecto multiplicador.
  9. Ojos que no ven. Si no traes a casa los alimentos que no te convienen (dulces, galletitas, chips, sodas,  tú sabes exactamente cuál es tu debilidad), no podrás ni comerlos ni inventarás excusas para consumirlos. Ve al supermercado con una lista específica y no compres por impulso.
  10. Aunque no vayas al gimnasio, realiza algún tipo de ejercicio.  Caminar alrededor de la cuadra, nadar en la piscina o alberca, montar en bicicleta, jugar un partido de tenis, son algunos ejemplos de las actividades que te ayudan a mantenerte en forma sin poner un pie en el gimnasio. Mientras más te motiven y agraden, mejor.                  
Día a día y poco a poco verás como la ropa te va quedando más ligera y suelta y es que has empezado a perder todo ese peso que tienes de sobra, sin mucho esfuerzo y sin mencionar la palabra dieta. ¿Cuándo te animas a empezar? No lo pienses dos veces: te verás mejor y estarás dando un gran paso de avance en el cuidado de tu salud.


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Menú Navidad para vegetarianos - Doctor Sonrisal - Red Saludable



Un buen menú navideño no siempre lleva carne, se puede comer rico en las fiestas elaborando platillos íntegramente con vegetales, puedes armar tu menú de Navidad vegetariano con ingredientes sanos y deliciosos.
La propuesta de menú que hoy te propongo es paradietasovo-lacto-vegetarianas, por lo que si tu no comes ni huevos ni leche deberás de adecuar los ingredientes de estos platillos reemplazándolos por sustitutos como el tofu, leche de soja, de almendras, coco, etc.
Entrantes (opciones):
•    Huevo a la plancha con setas empanadas y queso
•    Volovanes rellenos de paté de berenjena con verduras
•    Braseado de verduras con patata y aliño de ajo
Primer plato (opciones):
•    Berenjenas rellenas de cuscús y verduras
•    Tortilla de calabaza con cebolla
•    Tortillafrancesacon guarnición de hortalizas en tempura
•    Potaje de soja con espinacas y patata
Segundo plato (opciones):
•    Espinacas con arroz y nata
•    Albóndigas de champiñones con crema de calabaza y guisantes
•    Fideos de arroz con salteado de verduras y salsa de soja
•    Macarrones con champiñones y nata
•    Risotto
•    Patatas asadas y rellenas con guarnición de vegetales
Postre (opciones):
•    Flan de piña con rodaja caramelizada
•    Bombones de chocolate confrutossecos
•    Pastel de calabaza con almendras
•    Pan tostado con crema de requesón, miel y avellanas
•    Compota de pera con castañas
Dulces navideñossin gluten(opciones):
•    Budín denavidadconfrutossecos
•    Pan dulce
•    Turrones
•    Frutas confitadas
•    Frutos secos



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La educación adelgaza más que las dietas - Doctor Sonrisal - Red Saludable



Uno de los mayores expertos mundiales en el tema, José M. Ordovás, reniega de las dietas de adelgazamiento a la vez que resalta la importancia de la educación en temas alimentarios. Si nos alimentamos de forma inteligente, en base a la saludable dieta mediterránea(a la que nuestros genes están adaptados) perderemos peso de forma permanente. Por el contrario, con ciertas dietas de adelgazamiento, la pérdida de peso será sólo temporal y podemos poner en riesgo nuestra salud.


Fue hace unos meses, durante su intervención en un curso de la Universidad Internacional de Andalucía. Ordovás, que está considerado como uno de los fundadores de la genómica nutricional y gran experto en el tema del adelgazamiento es, además, director del Laboratorio de Nutrición y Genómica de Boston (Estados Unidos). Por tanto, su opinión merece ser tenida muy en cuenta.
En el curso de su intervención ("Alimentación y salud. Alimentos funcionales"), Ordovás arremetió en especial contra las dietas esotéricas y peligrosas, y consideró una aberración aplicar a niños o adolescentes ciertas dietas desequilibradas. También lamentó que la educación alimentaria, en especial la de los niños, quede muy en segundo plano en los planes de enseñanza, cuando está demostrado que es precisamente dicha educación lo que lleva a una vida más sana.




Indicó que la obesidad tiene un componente genético y otro ambiental y, en este sentido, recordó los cambios que se han operado en nuestra sociedad y que nos han llevado a la epidemia de obesidad que padecemos: exceso de calorías, alimentos menos sanos, sedentarismo...
También resaltó un aspecto muy interesante, referido a nuestro país: nuestros genes, a lo largo de muchas generaciones, se han "amoldado" a una dieta determinada: la mediterránea. Esta dieta, además, es muy sana, hasta el punto de haber sido declarada por la UNESCO Patrimonio Intangible de la Humanidad. Y, debido a esta correspondencia entre genes y dieta, los cambios a dietas anglosajonas, derivados de la invasión cultural que sufrimos por parte de esos países, son especialmente perjudiciales para las poblaciones de los países mediterráneos, como la española.
Así, Ordovás recomienda encarecidamente volver a los hábitos alimenticios de nuestros antepasados, porque es con ellos como mejor funcionan nuestros genes. Por tanto, vuelve a resaltar la importancia de la educación, de efectos permanentes, frente a la bajada de peso, efímera y a veces peligrosa, de ciertas dietas de moda.


http://www.adelgazar.net/


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DE DIETA EN DIETA - Doctor Sonrisal - Red Latinoamericana Saludable


Un porcentaje muy alto de la población pasa gran parte de su vida de dieta en dieta.
Entre las razones para explicar este fenómeno social están el aumento de la obesidad y el hecho de que mucha gente no siente satisfacción con su figura corporal, a pesar de no sufrir de obesidad.
Un gran número de personas que tienen sobrepeso y un porcentaje posiblemente similar de los que se sienten afectados de sobrepeso sin realmente estarlo, pasan gran parte de sus vidas de dieta en dieta, lo cual, en vez de contribuir a la solución del problema que les preocupa, contribuye a agravarlo de múltiples maneras.
Gordos, pero desnutridos
El esquema vital de las dietas sucesivas tiene dos elementos principales que lo caracterizan.
El uno es restringir marcadamente las calorías, sin considerar que el hecho de que una sustancia nutritiva aporte calorías no es razón para execrarla de la dieta diaria, porque las calorías que nuestro cuerpo debe recibir cada día para funcionar bien y mantenerse sano deben provenir de diversas fuentes.
El otro elemento es la limitación en el aporte de nutrientes “no calóricos” que, aunque suelen ser necesarios en cantidades muy pequeñas (por eso se llaman micronutrientes), son indispensables para la salud y la vida.
Esta restricción es casi siempre involuntaria porque los alimentos que los contienen son eliminados de la dieta debido a las calorías que aportan, sin considerar que son un vehículo fundamental de estos micronutrientes indispensables.
La inconveniencia de vivir haciendo dietas radicales, entonces, en estos elementos. En cada dieta que hacemos limitamos demasiado la ingesta de algunos nutrientes y no pensamos en la necesidad de corregir su deficiencia en la siguiente.
No es lógico esperar que el organismo funcione bien bajo semejantes circunstancias; de hecho, quienes se dedican a estas prácticas terminan con problemas propios de la desnutrición sin siquiera lograr perder el exceso de peso que les agobia.
Para una buena alimentación deben eliminarse solamente dos factores: los excesos y la falta de equilibrio entre los componentes de la dieta.
Es muy importante comenzar por analizar las verdaderas causas del problema que afecta a cada persona con sobrepeso, para actuar sobre ellas y alcanzar la figura corporal que deseamos sin hacerle daño a nuestro cuerpo.

¿Hacer dieta o comer bien?
El aumento de los depósitos de grasa que caracteriza a la obesidad es consecuencia del consumo de un volumen de alimentos superior al que nuestro cuerpo necesita.
Esta necesidad varía de persona a persona y tiene que ver con lo que cada cual requiere consumir a diario para mantenerse saludable, con una figura corporal aceptable y con la capacidad física adecuada para desempeñarse dentro del esquema de vida adoptado.
Así, las cantidades de alimento que requiere un individuo muy activo son diferentes a las que debe ingerir una persona de hábitos sedentarios, lo cual puede explicar, de una manera sencilla, por qué cantidades similares de comida engordan a unos y a otros no.
La primera conclusión de este concepto es que lo primero que debe hacer una persona insatisfecha con su peso es analizar y evaluar su estilo de vida, con el propósito de equilibrar lo que come con lo que gasta (tipo de trabajo o ejercicios, entre otros).
Si está claro que hay un problema de consumo alimentario superior a lo que realmente necesita, debe ajustar su alimentación a sus necesidades.
Si es notoria su actitud sedentaria, debe aumentar sus niveles de actividad física, considerando en este caso, no sólo la importancia de hacerlo para rebajar de peso, sino también los beneficios de una vida activa para prevenir las enfermedades crónicas, que representan hoy las principal causa de muerte en todo el mundo.
Para adecuar la alimentación a las necesidades, en la mayoría de los casos basta con controlar los excesos evidentes, no eliminando totalmente esos alimentos que sabemos que estamos comiendo de más porque nos gustan, sino disminuyendo el tamaño de sus raciones y la frecuencia de su consumo.
A veces basta con controlar una de estas dos variables. Es necesario recordar una verdad nutricional que nunca ha perdido vigencia: lo importante es comer de todo sin abusar de nada.
Este principio descarta la necesidad y conveniencia de atar la vida a la palabra dieta, por muchas razones, entre las cuales resaltan dos: a) la mayoría de la gente entiende como dieta un listado de prohibiciones que encabezan los alimentos preferidos, acompañado de otro de recomendaciones que incluye aquellos que no nos gustan.
Esto es la negación de lo antes dicho; y b) el día que alguien comienza una dieta se pregunta a sí mismo o interroga a quien se la indica ¿por cuánto tiempo debo seguirla?
Este criterio de temporalidad es por demás inconveniente, porque lo que una persona con sobrepeso necesita son cambios permanentes en su esquema alimentario y no hacer una “dieta para rebajar” que, al momento de abandonarla para regresar a lo que antes hacía, le llevará progresivamente hacia un peso superior al que tenía al comenzar “aquella primera dieta”.

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Los alimentos que te hacen ver más atractiva - Doctor Sonrisal - Red Saludable




La mayoría de los mortales nos tenemos que someter a dietas, cremas y tratamientos para vernos bien. Pero no es necesario ir tan lejos. Existen alimentos que ayudan a vernos atractivos, los llaman beauty food (alimentos de belleza) y aquí te presentamos 5 de los más efectivos:

1. Papaya 
Además de embadurnarte con cremas caras para prevenir las arrugas, come frutas como la papaya, que posee un alto contenido de Vitamina C, una sustancia que logra el efecto de un lifting natural.
2. Ostras 
Antes de recurrir a la jeringa de botox, incluí en tu dieta estos mariscos de lujo, que son una fuente abundante de zinc, un mineral que aumenta la producción de colágeno en la dermis.
3. Acelga
La melena de Penélope Cruz no se consigue con ese casco infame que masajea la cabeza sino comiendo acelga. Su gran cantidad de biotina, un tipo de la vitamina B, promueve el crecimiento de un pelo grueso, largo y brilloso.
4. Coliflor 
¿Cansado? La vitamina K y el hierro son buenos para reducir las ojeras. Podes encontrar altas dosis de esta sustancia en alimentos como la coliflor y la espinaca.
5. Soja 
Si quieres tener una piel de porcelana consumí soja: evita el envejecimiento prematuro del cutis reteniendo la hidratación y actuando como antioxidante.

Alimentos para una piel perfecta
Para tener una piel suave y tersa no es necesario realizar tratamientos costosos y aplicarse cremas. Basta con tomar 2 litros de agua a diario para conservar su hidratación, y seguir una alimentación equilibrada para mantenerla saludable. Estos son los 5 alimentos básicos para la piel perfecta:
1. Pimientos 
Posee altas concentraciones de vitamina C, una aliada contra las arrugas. Su consumo estimula la formación de colágeno y la regeneración celular epidérmica, aportando elasticidad y firmeza a la piel. Además, tiene efectos antioxidantes.
2. Frutos secos 
Ricos en vitaminas del complejo B, ayudan a revertir la palidez, que suele darse ante la falta de hierro. Se recomienda comer nueces, almendras y avellanas. Las vitaminas del grupo B también se encuentran en cereales integrales, espinaca y coliflor.
3. Zanahoria 
Además de contribuir en la hidratación de la piel, la protege de los efectos negativos del sol. Sus betacarotenos activan la producción de la melanina, resguardando la epidermis y aportando color en el bronceado.
4. Calabaza 
Al igual que la zanahoria, la mandarina y algunos vegetales de hojas verdes, contiene vitamina A, indispensable para frenar la acción de los radicales libres que generan el envejecimiento de la piel.

5. Aceite de oliva Extra Virgen 

Posee grandes cantidades de vitamina E, que aumenta la microcirculación de sangre en la piel, mejorando su elasticidad. Otros alimentos con vitamina E son el germen de trigo y el aceite de soja.




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